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CELULOSA Y PAPEL

Los controles ambientales y la crisis de credibilidad en la Argentina


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26/12 – “Con el tiempo nos dimos cuenta de que la inquietud manifestada sobre las operaciones de las fábricas de celulosa y papel trasciende las cuestiones técnicas y tiene más que ver con cuestiones económicas, políticas y sociales. En realidad, la mayoría de los cuestionamientos está relacionada con la falta de credibilidad de las empresas y de los organismos de control ambiental”, reflexiona la Dra. María Cristina Area, presidente de la Fundación Ambiente y Desarrollo (*), en su columna mensual para Misiones Online.

Diez años atrás mencioné que había visto los planos de la fábrica de Botnia en Uruguay, que había conversado con sus autoridades y había verificado que el proyecto cumplía con las Mejores Técnicas Disponibles (MTD) definidas por la Unión Europea para ese tipo de industria. De hecho, fui una de las primeras personas en la Argentina que habló del tema. ¿Qué son las Técnicas Disponibles? Son las técnicas más eficaces para alcanzar un alto nivel de protección del ambiente en su conjunto, aplicadas en condiciones económicamente y técnicamente viables, involucrando a las tecnologías usadas y a la forma en que la instalación está diseñada, construida, mantenida, explotada y paralizada.

Dije esto, no como una especie de garantía de que la fábrica iba a prevenir y controlar cualquier eventual contaminación, sino para mencionar uno de los requisitos fundamentales que deben cumplirse para ello.

El tema me llevó a conocer a un grupo de reconocidos profesionales de áreas conexas con inquietudes similares, y con el tiempo decidimos formar la Fundación Ambiente y Desarrollo (AyD), planteándonos como misión: promover el desarrollo sostenible de la industria transformadora de recursos naturales renovables, difundiendo, apoyando y propendiendo a la protección, conservación y el manejo sostenible del ambiente, por medio del trabajo conjunto de sus miembros, mediante programas de educación, divulgación, entrenamiento, planeamiento, mediación científica en problemas ambientales, promoción de un diálogo constructivo, gestión ambiental e investigación científica y tecnológica y el fomento de sistemas productivos innovadores.

Así, comenzamos a realizar Seminarios y Talleres, generar instancias educativas, escribir libros y artículos, en fin, intentamos crear espacios para difundir los aspectos técnicos y de buen manejo relacionados con las plantaciones y las fábricas de celulosa y papel. Pensamos que si explicábamos claramente éstos, podríamos transmitir tranquilidad a la sociedad. Sin embargo, con el tiempo nos dimos cuenta de que la inquietud manifestada sobre este tema trasciende las cuestiones técnicas y tiene más que ver con cuestiones económicas, políticas y sociales. En realidad, la mayoría de los cuestionamientos está relacionada con la falta de credibilidad de las empresas y de los organismos de control ambiental (llamémoslos OCA).

Según el Banco Mundial, la denominada Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es hacer negocios basados en principios éticos y apegados a la ley. Es cierto que no basta con que las fábricas cuenten con la mejor tecnología de control ambiental.

Eso es fundamental, pero quizás no sea lo más importante. En realidad es imprescindible que los directivos y la alta gerencia estén totalmente convencidos de la necesidad de preservar los recursos naturales y que los operarios estén concientizados y altamente capacitados para reaccionar ante imprevistos que puedan poner en riesgo la salud y el ambiente, aunque genere alguna pérdida económica. Esto es ineludible en caso de accidentes, pero debiera también practicarse en lo cotidiano.

Todos los recursos humanos de la empresa debieran actuar en todo momento con conciencia ambiental. Existen casos emblemáticos para apoyar esta afirmación, como el escándalo Volkswagen por utilizar un “dispositivo de engaño” para evadir la regulación sobre emisiones. Por otro lado, conozco empresarios convencidos del beneficio social de fabricar productos ambientalmente amigables, independientemente de su costo.

Compromiso y controles eficientes

Supongamos como primer escenario que la empresa entienda que la base de la RSE es el cumplimiento de la ley y se limite a ello. En este caso, pensará que al cumplir con la ley también lo hace con lo requerido para proteger a la sociedad. Si ésta es la vocación de la empresa, hará lo necesario para respetar la ley, independientemente de que la controlen los OCA.

Sin embargo, un segundo escenario surge cuando el criterio predominante de la empresa es que la ley debe cumplirse para evitar multas. En este caso está claro que el cumplimiento estará supeditado a la existencia de OCA exigentes y eficientes, porque de no existir, la probabilidad de que posibles irregularidades sean detectadas, es ínfima.Queda claro entonces que solo el hecho de contar con las MTD no implica que una fábrica no contamine, sino que además tiene que ser operada correctamente y tiene que ser controlada estrictamente.

El principal cuestionamiento relacionado con este tema es que, independientemente del gobierno de turno, la sociedad argentina descree de los OCA, basando su opinión en el poder de las corporaciones, en la corrupción y/o en la inoperancia.

Como solo tengo elementos para opinar de lo que conozco y he tenido oportunidad de interactuar con organismos de la nación y de varias provincias, me limitaré a enumerar algunos motivos que afectan la eficiencia de los OCA. Puedo asegurar que los técnicos son, en general, profesionales altamente capacitados y de desempeño solvente.

Lamentablemente, no puedo hablar tan bien acerca de los recursos con que cuentan para trabajar. No es inusual que “el equipo” encargado de inspeccionar todas las industrias de una provincia esté constituido solamente por una o dos personas. Tampoco es raro que no cuenten con móvil, combustible o equipamiento para realizar su tarea. Los gobiernos deben comprender que no basta solo con declamar la importancia del ambiente, sino que hay que actuar en consecuencia. Lo que pueda costar el control ambiental no es un gasto, sino una inversión en bienestar social y si se adopta una buena estrategia de control se optimiza el costo.

Como dije, es importante que las empresas sean ambientalmente controladas en forma estricta por los OCA. Sin embargo, no es imprescindible que los controles sean continuos, sino que pueden ser esporádicos, pero sorpresivos. Esta estrategia de control, que es habitual en países desarrollados, se basa que las fábricas realicen sus propias mediciones periódicamente durante todo el año, haciendo llegar sus resultados a los OCA. Estos organismos deciden el momento de la inspección y la realizan en forma sorpresiva.

Estos datos se utilizan para definir el cumplimiento de la normativa y se comparan con los provistos por la fábrica correspondientes al mismo día. Si los resultados coinciden, es bueno para todos, porque indica que los OCA y la sociedad pueden tener confianza en las mediciones de la fábrica y en la palabra de la empresa. En este punto, es importante que la empresa no considere al OCA como enemigo, para que el control sea eficiente, no se escondan datos ni acciones, sino que puedan manejarse en una relación de confianza mutua que redundará en el bien de todos.

Uno de los objetivos de las RSE es generar credibilidad. La empresa que es respetuosa de las personas, comunidades, medio ambiente y la sociedad en su conjunto proyecta una reputación que le garantiza mayor sostenibilidad en el tiempo, reduciendo riesgos, anticipándose a situaciones que pueden afectar la empresa, mayor agilidad para reaccionar y adaptarse y generando confianza(1).Está claro que el cumplimiento de las RSE, además de ser efectivo para mejorar la reputación de la empresa y reducir riesgos, es un buen negocio para la empresa y también es bueno para todos.

Pero ¿existe algo más que el respeto?, ¿cuál sería el mejor escenario que me permito soñar? Básicamente, debiera existir una conciencia colectiva “empresa-sociedad” de respeto, cordialidad y afecto. Por un lado, “respetamos, apreciamos y defendemos a esta empresa, porque es fuente de trabajo y beneficio para los vecinos”. Por el otro, “deseamos mantener un vínculo de respeto y afecto mutuo con nuestros vecinos y con nuestros trabajadores y sus familias, así que haremos lo posible por cuidar su salud y bienestar”.

¿Un tanto utópico? ¿De otros tiempos? Quizás sea cierto, pero conozco ejemplos que les podría contar.

Desde la ONG Fundación Ambiente y Desarrollo (http://web.ambienteydesarrollo.org.ar/) venimos trabajando en pos del uso sostenible de los recursos naturales. Quienes quieran incorporarse al foro de debate son bienvenidos. Pueden hacerlo enviando un correo a presidencia@ambienteydesarrollo.org.ar

(1) ¿Qué es RSE? World Bank Group. https://siteresources.worldbank.org/CGCSRLP/Resources/Que_es_RSE.pdf

(*) Presidente de la Fundación Ambiente y Desarrollo (AyD); Directora Programa de Celulosa y Papel (PROCYP); Vice-Directora Instituto de Materiales de Misiones (IMAM) UNaM-CONICET; Profesora Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la UNaM).

Contacto: cristinaarea@gmail.com

 

http://misionesonline.net/2017/12/15/la-industria-celulosa-papel-los-controles-ambientales-la-crisis-credibilidad-la-argentina/

 

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